ashes to ashes
Es raro como funciona esto. Cuando era un adolescente loser, las situaciones losers me seguìan.
Por ejemplo; si me gustaba una chica, esa chica jamàs en la vida me pescaba. Si me caìa mal un tipo, al otro año lo tenìa de compañero de curso, y màs encima de compañero de banco.
Si necesitaba un 4 para salvar un ramo, me sacaba un 3,9.
Una vez pasò que en un examen final podìa hasta sacarme un 1,8 porque tenìa tan buenas notas que me podìa tirar las pelotas. Era el ùnico del curso con ese rendimiento, y era el ramo màs complicado de la carrera. Adivinen : me saquè un 1,6.
Ahora que soy un treintòn, las situaciones ganadoras me siguen.
Podrìa ser un winner, pero me acostumbrè a estar del otro lado de la vereda.
Me caigo mal.
No acepto que la suerte estè de mi lado.
Por què se tiene que renunciar a cosas para lograr otras?
Agua que se escapa entre los dedos.
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