Me parece que no tengo ganas de escribir, pero me estoy obligando a hacerlo.
Me obligo a hacerlo, porque de otra manera tendrìa que dar por terminado este dìa e ir a dormir irremediablemente.
Y dormir es tan poco pràctico..., pero a la vez me gusta tanto...
Cuando fuì pendejo, me tirè las bolas como un condenado a muerte. Entonces mi pensamiento era " ok, està bien, tìrate las bolas ahora,porque despuès no vas a poder hacerlo".
Me hacìa auto promesas al respecto. Conversaba con mi "yo" interno, y me decìa " Viejo, haz todo lo que quieras ahora, pero despuès no me vengas con webadas de que no tengo ganas, o que estoy muy cansado, o cualquier excusa para no hacer lo que sabes que debes hacer"
Y asì seguìa tirandome las bolas, me hice una còmoda existencia en base a la ley del poco esfuerzo.
Pero esos tiempos ya pasaron.
Y mi "yo" interno me cobrò la palabra.
Y me cagò pos.
Ya no se puede negociar con mi "yo interno", el webòn es radical ; " Hicimos un trato, y ahora cagaste no màs".
Asì que me paso la vida en eso, tratando de borrar con el codo lo que escribì con la mano, pero no se puede. Simplemente caguè.
Esclavo de mì mismo, negandome el derecho a holgazanear, puedo decir de que tan-tan-tan mal no ha sido la cosa.
He visto resultados, cosa que no puedo decir en mi etapa pajera.
Entonces cabe la pregunta : Se puede llegar a un equilibrio entre el pajerismo y el trabajolismo?
Creo que sì. Conozco weones asì, que webean, se tiran las pelotas y cuando hay que trabajar, trabajan sin asco.
Yo no puedo. O sea, no puedo no màs.
Cuando lo he intentado, inevitablemente caigo en un lado o en el otro. Me embalo.
Pero asì es la weà.
0 Comments:
Post a Comment
<< Home