Una a una fueron cayendo las hojas que dejé de escribir
La tarde me tiende una trampa con su sol amigable. Y pienso en salir, en hacer algo que me acomode. Las culpas y los pretextos se han cristalizado, formando pasillos mentales entre los cuales me muevo.
Cada uno sabe lo que sabe, y mi arte quizás, consiste en pretender saber lo que no sé. Si mi memoria no me hace una finta, la última vez que quedé al descubierto me dí de latigazos con lo que me restaba de soberbia.
Ponganle timbre, la mutación está finalizando.
Publíquese e imprímase.
1 Comments:
maravilloso
Post a Comment
<< Home