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Polaroid de muchas vidas

No tengo ganas de dar explicaciones.

Thursday, December 24, 2009

Santa Claus, yo te creo.

Navidad me pone medio mal. Una sensación de melancolía me embarga, dulce, muy dulce.

Creo que es el día que más me gusta del año. Debe ser porque me trae recuerdos de infancia, me trae esos recuerdos lindos, de cuando era parte de una familia y me sentía protegido.
De cuando mi padre me llevaba a dar una vuelta, poco antes de las doce, para ver si lograbamos divisar el famoso trineo de Santa Claus... y claro, cuando regresaba siempre, pero siempre ya había pasado.
Aunque ahora recordando, cuando más pequeño, me acostaba esperando a Santa, y al otro día amanecía y nos encontrabamos con los regalos, muy temprano de mañana.
Y la tradición era dejarle un vaso de bebida para que tomase, y el vaso siempre amanecía vacío.

Prueba irrefutable de que Santa existía...

Yo lo defendí siempre. Hasta los 10 años. Aunque siempre mis compañeros me decían que no, que eso era una mentira, que eran los padres.
Ilusos... no tenían idea. No sabían lo que yo sabía, Santa era real, Santa existía.

Tipo 10 de la noche,me quedaba viendo el árbol de Navidad, con sus luces preciosas, con su estrella en la punta, y cantaba bien bajito algún villancico, y entre medio miraba el cielo con sus estrellas, ese cielo tan grande y lindo, mientras mi hermana ponía el servicio para comer, mi madre en la cocina con sus preparativos, y mi padre duchandose.

Fuí feliz en navidad. Fuí feliz porque me hicieron feliz. Fuí feliz aunque pidiese el último juguete de moda y nunca me llegara. Fuí feliz con la pelota de futbol, con el tren carguero, con los soldados de plastico, con los animales de plastico, con el Indio articulado que amé desde que lo ví, y estuve jugando con el hasta los 14 años, porque el Indio fué mi amigo cuando no tenía amigos, y me acompañaba cuando nadie estaba.

Fuí afortunado de tener los padres que tuve y tengo. Los amo con todo mi corazón, y amo a mis hermanos también, por sobre todas las cosas.

Navidad me pone melancólico. Navidad me pone medio mal. Pero es dulce, muy dulce.

El día que mi madre me dijo que no existía Santa, agobiada porque no había dinero para regalos, me sentí muy mal.

Para mí Santa claus era mi ídolo. Un tipo que me regalaba sin pedir nada a cambio, y que venía de la chucha del mundo solo para eso, era como lo máximo... y que no existiese, era un dolor grande.


Ese año fué el último año en nuestra Ciudad, tuvimos que cambiarnos por trabajo de mi papá a Santiago.

Han pasado tantos años ya...


Pero juro, y re juro que no ha pasado una navidad sin que mire hacia el cielo buscando ese condenado trineo...porque aunque digan lo que digan, para mí, Santa existe y existirá por siempre.

Por siempre.

2 Comments:

At January 11, 2010 10:42 PM, Blogger Bárbara said...

Hace mil años tenia un blog que tú seguías (La columna del lunes), y me metí a leer algunas cosas, y me encontré con tu post. Y te dejo un saludo en este nuevo blog.

Con mi papá hacía lo mismo en navidad, ir a ver si pasaba el viejito pascuero. Aun salimos todos juntos, un poco jugando obviamente (porque mi hermana y yo ya somos grandes), pero es lindo aunque sea jugar a la pureza de espíritu.

Saludos

 
At January 15, 2010 9:36 PM, Blogger Polaroid said...

:)

 

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