Banderitas y Globitos
Este año empezò con tantas expectativas, que ahora , con un par de problemitas, como que me desestabilizò el plan.
Y eso me ocurre a menudo eh?. Yo supongo que es normal, digamos, a todos les pasa.
Pero no es asì. El aguante de cada persona es bien personal e intransferible.
Asì que como yo apunto hacia lo màs alto - en ese sentido siempre he sido un arribista - miro el ejemplo de los màs capos, y los imito.
Rememorando el viejo cuento de que el camino del èxito es aquel que viene despuès de las caìdas estrepìtosas, pues me lleno de paciencia y hago poco caso a las derrotas puntuales.
Entonces, para llegar al triunfo final, me debo tragar un montòn de mierda antes.
Hoy està soleado, como hace tiempo ya en esta ciudad. La temperatura està agradable, y la ciudad medio vacìa. Y yo como hace tiempo ya, no tendrè vacaciones. Pero eso ni me molesta.
Prefiero no tener vacaciones y seguir al tanto de mis circunstancias, que irme a una playa solitaria con la incertidumbre de si al volver encontrarè todo en orden.
Y mientras màs viejo soy, el orden se vuelve una palabra cada vez màs clave en mi vida. Ese mismo orden que cuando pùber despreciaba, se vuelve casi como el òxigeno.
Hago un parentesis; no soy tan viejo. Pero la madurez tiene esa extraña virtud de desarrollar procesos mentales que no van ni nunca fueron normales para vos. De pronto te sorprendes pensando como si fueses tu padre. Y cuando eso sucede, cuestionas todo lo que has sido y adonde quieres llegar.
Te bajan ganas de tener hijos, de expandirte, de formar familia como si valiese la pena extender una existencia màs en este mundo de mierda.
Y claro, dicen que el amor todo lo puede.
Lo ùnico que no puede el amor, es reformularse a sì mismo.
Y por Dios que ayudaria que de vez en cuando el amor se auto destruyera.